No es osado exponer que la vida de Alberto Moncayo ha estado siempre regada con gasolina. Su tío fue piloto, coetáneo de hombres como Carlos Checa o José Luis Cardoso. Su madre, su padre, su tío. . . todos y cada uno de sus familiares más cercanos estaban ligados a las motos. Así, cuando su tío Eugenio dejó de correr, los Moncayo decidieron montar un negocio familiar que no fue otro que una tienda de motos. Alberto Moncayo, niño, nació `condicionado' a ser un apasionado de las motos. A los seis se montó por primera vez en una, una mini-moto Vittorazzi. Varios neumáticos dispuestos en una explanada, unas cuantas vueltas, y a poner en marcha un hobby.
A los doce se inscribió en la Cuna de Campeones Bancaja de mini-motos, con tanta suerte que se llevó el premio gordo al final del año, y eso que se había perdido las dos carreras iniciales. De igual modo compitió en el territorial andaluz con resultados también muy positivos, fue subcampeón. Subcampeón con un chasis experimental, un bastidor creado artesanalmente por su abuelo, que él ponía a punto. Alberto relata aquellos primeros compases de su trayectoria deportiva con ilusión, aquellos eran momentos de disfrute, sin ninguna presión.
En 2003 compitió nuevamente en la Copa Bancaja, pero con motos de 70cc. Séptimo al final del año, se esforzaba como el que más para aprovechar al máximo sus oportunidades, y responder al desembolso económico de su familia, ciega en sus posibilidades. Aquella temporada también combinó sus actuaciones de la Copa Bancaja con la Copa Andalucía de mini-motos. La campaña siguiente terminó tercero en la Copa Bancaja de 70cc, y corrió también el Campeonato Caja Madrid de 80cc. Fue subcampeón de este segundo certamen ganando dos carreras y pudo disputar una final nacional en Almería en la que Dani Amatriain le echó el ojo.
Dani Amatriain le cedió un puesto en su estructura Motorsport 48 para que corriera el Campeonato de Cataluña de 125 en 2005 con una Honda estándar. Aquel sí fue un cambio sustancial para el joven Alberto Moncayo, que no atinaba a coordinar tanta potencia, parámetros para la configuración y demás. Aun así trabajó como un jabato para adaptarse, ya que por fin veía en las motos un modo de sustento para el futuro. Los consejos del viejo zorro Amatriain no caían en saco roto, pero Alberto sufrió bastantes caídas y su primera estación a los mandos de una 125 fue áspera.
En 2006 siguió en la misma estructura cambiando de Honda a Aprilia y barrió todos sus registros del año anterior. Una fractura de la clavícula derecha -curiosamente la única de su vida- le hizo perderse la primera prueba del año, aunque esto no fue obstáculo para que se proclamara subcampeón con relativa comodidad. En 2007 siguió haciéndose mayor y aterrizó en el CEV de 125, siempre en la misma estructura, como compañero de Ricky Cardús y Luis Salom. A golpe de trabajo y esfuerzo se hizo un hueco en la categoría, en parte gracias a su primer podio, un tercer puesto en el Circuito de Albacete.
El primer triunfo de Alberto Moncayo en el CEV llegó en 2008, en Albacete, defendiendo los recién estrenados colores del Team Andalucía. A esta victoria sumó otro segundo puesto y muchísima experiencia, la necesaria para preparar el asalto al título para la temporada siguiente. En 2009, con el Team Andalucía, prácticamente no se bajó del podio, sumó victorias en Montmeló, Valencia, y Albacete por partida doble. En la penúltima prueba, a punto de cerrar el título, un piloto se lo llevó por delante, así que hubo de esperar hasta la última carrera del año para templar los nervios y cantar el alirón.
Con el título de Campeón de España debajo del brazo, logró la colaboración necesaria del Team Andalucía para pasarse al Mundial. 2010 fue la temporada de su debut en el máximo escaparate del motociclismo. Pese a la exigencia de la categoría recolectó bastantes puntos, ganó en experiencia y saldó el primer balance mundialista como mejor debutante del año. Un mérito que le dio alas para la temporada 2011. Un curso de picos y hoyos en el que rubricó su primer podio mundialista en República Checa, pero también desapareció durante algunas pruebas a causa de problemas técnicos. Consciente de su potencial, en 2012 ha recalado en el BANKIA Aspar Team para plantearse retos mayores.
Alberto Moncayo es nervioso, inquieto, alegre, diáfano, sensato, natural y aséptico por raro que parezca. De un lado es extremadamente apasionado como auténtico andaluz, de otro siempre es políticamente correcto, sólo hay un lugar donde es capaz de llevar la contraria a todo el que se cruce en su camino, la pista.